Presunto hallazgo de 1,600 dientes de leche en Michoacán revive alerta del PDH por vacíos en registro de fosas

• Mientras una madre buscadora asegura que su colectivo ha localizado alrededor de 1,600 piezas dentales infantiles en un predio de Zacapu, la Fiscalía de Michoacán sostiene que no tiene registro del hallazgo. La discrepancia vuelve a poner sobre la mesa una problemática documentada por el Programa de Derechos Humanos de la IBERO: los vacíos y diferencias entre los registros oficiales y los hallazgos documentados por familias, colectivos y medios de comunicación

MÉXICO

9/25/20263 min read

El presunto hallazgo de alrededor de 1,600 dientes de leche en una fosa clandestina de Zacapu, Michoacán, denunciado por la madre buscadora Margarita López Pérez, reavivó una pregunta que acompaña desde hace años a la crisis de desapariciones en México: ¿cuántos hallazgos quedan fuera de los registros oficiales? López Pérez, fundadora del colectivo Buscando Cuerpos, aseguró que desde 2021 han localizado cientos de piezas dentales presuntamente pertenecientes a niñas y niños en un predio del municipio michoacano, en el que también habría sido localizado un crematorio artesanal.

Sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Michoacán informó el 24 de septiembre que no cuenta con registro del hallazgo de piezas dentales atribuidas a menores de edad en Zacapu, por lo que hasta ahora no existe confirmación oficial ni pericial pública sobre el origen o las características de las piezas denunciadas.

La diferencia entre ambas versiones vuelve vigente una de las principales alertas expuestas por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (PDH IBERO): México continúa sin contar con información homogénea y suficientemente actualizada que permita dimensionar con precisión los hallazgos de fosas clandestinas y dar seguimiento a los restos recuperados.

Fiscalías y medios cuentan historias diferentes

El informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006-2024), elaborado por el PDH IBERO, encontró diferencias significativas entre la información proporcionada por fiscalías y la recopilada a partir de registros periodísticos.

De acuerdo con solicitudes de información realizadas a las fiscalías del país, entre 2006 y 2024 las autoridades reportaron 5,152 fosas clandestinas y 5,718 cuerpos exhumados.

En contraste, el monitoreo de medios de comunicación realizado por el PDH IBERO identificó 3,516 fosas clandestinas, pero 8,341 cuerpos durante el mismo periodo. Es decir, aunque las fiscalías registraron alrededor de 46% más fosas que la prensa, los medios documentaron 2,623 cuerpos más que las autoridades.

El informe también identificó entidades donde los medios han registrado un mayor número de hallazgos de fosas que las fiscalías estatales, entre ellas Guerrero, Guanajuato, Sinaloa, Morelos y Jalisco.

Para las investigadoras Andrea Horcasitas Martínez y Mariana Marchand Moreno, del PDH IBERO, el problema de las fosas clandestinas no puede entenderse únicamente como una suma de casos aislados, sino en un contexto marcado por deficiencias institucionales en la búsqueda, documentación e identificación de personas.

Michoacán, entre los estados con más cuerpos documentados

La controversia ocurrida en Zacapu cobra especial relevancia debido a que Michoacán se encuentra entre las cinco entidades con mayor número de cuerpos localizados en fosas clandestinas durante los 18 años estudiados por la IBERO.

Jalisco ocupa el primer lugar en número de cuerpos documentados, seguido por Guerrero, Sonora, Guanajuato y Michoacán. En cuanto al número de fosas, Guerrero, Veracruz, Sonora, Guanajuato y Jalisco encabezan los registros.

El informe advierte además que las fosas clandestinas no se encuentran exclusivamente en zonas remotas. El 73% de los espacios documentados por medios corresponde a predios, inmuebles privados y caminos.

También se han registrado hallazgos en cerros, barrancas, ejidos, terrenos de cultivo, pozos y junto a cuerpos de agua, pero incluso en lugares de uso cotidiano como parques infantiles, mercados, escuelas, salones de fiesta y panaderías.

Encontrar restos no termina la búsqueda

Otro de los problemas señalados por el PDH IBERO comienza después de la localización de una fosa.

Las investigadoras han insistido en la necesidad de generar registros especializados, interoperables y permanentemente actualizados que permitan seguir la trazabilidad de los restos desde su recuperación hasta su identificación.

El informe señala que alrededor de 83 mil restos humanos permanecen sin identificar en Servicios Médicos Forenses y Servicios Periciales del país, una situación que prolonga la búsqueda incluso cuando los restos ya se encuentran bajo resguardo de las autoridades.

La investigación también recuerda que la crisis de desapariciones se ha profundizado durante la última década. Mientras que en 2015, cuando se presentó una primera investigación sobre fosas clandestinas, se hablaba de entre 25 mil y 30 mil personas desaparecidas, para 2026 la cifra referida durante la presentación del nuevo informe superaba las 135 mil personas.

Frente a este escenario, el PDH IBERO ha señalado que contar con registros precisos no constituye únicamente un ejercicio estadístico: es una herramienta necesaria para garantizar el derecho de las familias a la búsqueda, la verdad y la justicia.

El caso denunciado en Zacapu, cuya naturaleza y dimensiones deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes, vuelve así a colocar en el centro una de las preguntas planteadas por las investigaciones de la IBERO: qué ocurre cuando los hallazgos reportados por quienes buscan en campo no encuentran correspondencia en los registros institucionales.


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